¿Qué es el almidón de maíz y cómo puede sustituir al plástico?

Afortunadamente las bolsas de plástico están cada vez menos presentes en nuestro día a día. Gracias a la entrada en vigor de las normativas europeas para reducir el plástico y el aumento de la conciencia ecológica de buena parte de la población, se está consiguiendo reducir este tipo de residuos en nuestro país. Asimismo, eliminar completamente los envases del sector alimentario es prácticamente imposible, y por ello los plásticos biodegradables se han convertido en los grandes protagonistas.  

Uno de los substitutos del plástico más populares y usados es el almidón de maíz. En este post te contamos cómo se fabrican las bolsas biodegradables a base de almidón y por qué son una buena alternativa al plástico convencional. 

¿Qué es el almidón de maíz? 

El almidón de maíz se obtiene a partir del endosperma del grano de maíz, tras un proceso de limpieza, lavado y molido. Conocido comúnmente como maicena, está compuesto por cadenas de glúcidos complejas muy ricas en energía.

El proceso industrial para obtener el almidón se lleva a cabo generalmente por vía húmeda. El maíz se macera en agua sulfurada a 50°C durante 35-45 horas lo que hace que se hidrate la proteína y se reduzcan los enlaces de disulfuro. Esto permite la liberación de los gránulos de almidón de la red proteica. 

No nos confundamos, el almidón de maíz no es lo mismo que la harina de maíz, que se elabora a partir de todo el grano de maíz y no solo de su endosperma.  

¿Cuál es el problema del plástico? 

Para la fabricación de los plásticos comunes se emplean técnicas de polimerización de compuestos sintéticos derivados del petróleo. Estos son muy resistentes pero difícilmente degradables y, como ya debes saber, perduran en el ambiente cientos de años. 

Explicado en términos químicos, los plásticos son largas cadenas moleculares conocidas como polímeros. Estas cadenas están formadas por subunidades más pequeñas unidas entre sí. Entonces, la posible degradación de estas viene determinada por la fuerza de unión que se establece entre estas cadenas. Los plásticos comunes que usamos habitualmente, como el polietileno o el polipropileno, presentan uniones fuertes que los hacen prácticamente indestructibles a corto y medio plazo. Es decir, más contaminantes a lo largo del tiempo.

¿Qué es el TPS de almidón?

Para conseguir un futuro más limpio y libre de plástico los envases biodegradables a base de materiales vegetales son la alternativa por la que están apostando muchas empresas a nivel global y consumidores concienciados. 

En la fabricación de plásticos biodegradables se utiliza el almidón como materia prima, que actúa como un polímero natural, en este caso obtenido del maíz. El almidón se combina con una sustancia plastificante para incrementar la flexibilidad del material y dar lugar al almidón termoplástico o TPS. Esto se consigue mediante un proceso físico en el que se rompe y se funde la estructura del mismo.

 El TPS destaca por ser un material versátil en sus propiedades, que puede ser modificado fácilmente con aditivos superficiales. Se usa en la fabricación de bolsas y film, sustituyendo al teraftalato de polietileno.

¿Cómo se puede formar un plástico a partir de almidón?

El almidón permite aportar las mismas propiedades físico-químicas que tienen los plásticos sintéticos. Para ello se modifica el almidón mediante un proceso químico que extrae el ácido poliláctico del maíz.

Los bioplásticos basados en almidón se pueden usar en gran variedad de aplicaciones ya que dependiendo de los polímeros que se añadan permiten crear materiales compuestos únicos. 

Estos materiales se pueden moldear o extruir como cualquier tipo de plástico con la ventaja de que se degradan muy fácilmente. Por ello se usan para sustituir principalmente al poliestireno. 

¿Qué limitaciones tiene el almidón de maíz como sustituto del plástico? 

La composición del almidón se caracteriza por ser un material hidrófobo. Una propiedad que disminuye la absorción del agua y que representa un efecto negativo en la superficie de los productos plásticos biodegradables. 

Por esta razón se han efectuado múltiples investigaciones en la modificación del almidón natural por medio de reacciones químicas para tratar de que repelan mejor el agua. Se han modificado sus elementos hidróxilos asociándolos con otros polímeros que repelan mejor el agua o cambiando los productos finales por métodos de bloqueo, como recubrimientos superficiales. 

Sea como sea, esta modificación superficial de los productos procedentes de almidón permite una disminución de la hidrofilicidad sin afectar el resto de propiedades del material. Además, estos tratamientos no generan grandes cambios en el producto ni aumenten los costes en su producción.

 ¿Por qué usar bolsas compostables de almidón de maíz?

Con el uso de bolsas de almidón de maíz se reducen los residuos plásticos y, por lo tanto, el impacto ecológico. Al estar fabricadas con un material de origen vegetal este tipo de bolsas se degradan de forma natural, mucho más rápido y sin liberar químicos nocivos. La naturaleza las reabsorbe en unos pocos meses. Por esta razón representan una solución más amigable con el medioambiental reduciendo la contaminación de suelos, agua, aire y mortalidad de la fauna marina. 

Otra ventaja es que para su fabricación no se necesitan materiales derivados de petróleo por lo que no depende de un recurso agotable ni contaminante.

En el mercado podemos encontrar bolsas 100% libres de plástico y otras fabricadas con una mezcla de ambos materiales. Dependiendo del certificado del producto sabrás si además de ser biodegradable también es compostable.  

El almidón de maíz es uno de los materiales más usados para fabricar bolsas a nivel mundial. Ahora ya conoces cómo se fabrican estas bolsas y de qué manera el almidón puede sustituir el plástico. Ten presente que no todas las bolsas de maíz son iguales, por lo que para asegurarte de que realmente son biodegradables es importante prestar atención a las certificaciones del envase.