La ley de bolsas de plástico manda al contenedor los productos contaminantes

 

Las normativas que regulan el consumo de plástico son cada vez más estrictas y  pretenden frenar el grave problema medioambiental que representa el uso de este tipo  de material.  

Un caballito de mar agarrando con la cola un bastoncillo de las orejas o una tortuga  ingiriendo una bolsa de plástico por confundirla con una medusa se han convertido en  imágenes representativas del peligro que suponen los plásticos de un solo uso para  nuestro planeta.  

Estos residuos tardan entre 450 y 1.000 años en degradarse y cuando lo hacen emiten  sustancias tóxicas, vapores perjudiciales para el ambiente, contaminan las aguas y matan  animales marinos y aves. Si no se consigue reducir el uso del plástico, según datos de las  Naciones Unidas, en 2050 tendremos cerca de 12.000 millones de toneladas de desechos  plásticos en los basureros y en la naturaleza.  

La guerra contra el plástico  

Ante esta alarmante problemática desde hace unos 6 años la Unión Europea comenzó la  guerra contra el plástico. Hoy en día la mayoría de países, incluido el nuestro, cuenta con  normativas que regulan el consumo de plásticos de un solo uso, como las bolsas.  

España este año da un paso importante en esta materia con la nueva prohibición de la  comercialización de bolsas de plástico tradicionales. Todo empezó con las medidas  establecidas en el Real Decreto 293/2018 que han ido entrando en vigor por fases:  

En 2018 se prohibió por primera vez la entrega de bolsas de plástico gratuitas, con  excepción de las bolsas ligeras (de 15 micras) y las bolsas fabricadas con un 70%  de plástico reciclado, igual o superior a 50 micras. Las que cumplían estas características  podían seguir proporcionándose a los consumidores sin tener que pagar por ellas. 

Fue a partir de 2020 cuando se obligó por ley a que todas las bolsas de plástico gruesas  (de más de 50 micras) debían contener un 50% de plástico reciclado. En ese momento  también se prohibieron las bolsas oxobiodegradables o fragmentables en nuestro país.

A  pesar de que estas bolsas se desintegran, lo hacen a causa de los aditivos químicos con  los que se fabrican. Estos aditivos al descomponerse crean partículas tóxicas para la  salud.  

Las nuevas medidas sobre el uso de las bolsas de plástico en 2021  

El 1 de enero de este año las medidas decretados en 2018 han entrado en vigor con  nuevas restricciones: las bolsas de plástico gruesas (las de más de 50 micras de espesor)  desaparecen de los comercios por completo y pasan a ser historia.  

A partir de este año las únicas bolsas que se pueden comercializar son las bolsas  compostables ligeras (de 50 micras) y muy ligeras (de menos de 15 micras) que son las  que se suelen utilizar para la fruta o otros alimentos a granel.  

Por lo tanto, todas las bolsas que se comercialicen deben estar fabricadas de material  compostable (bio) en su totalidad. Lo que significa que pueden degradarse  biológicamente en plantas de compostaje o en compostadores domésticos.  

¿Qué bolsas no se cobran?  

Según la nueva normativa, las bolsas compostables muy ligeras siguen siendo  gratuitas. Sin embargo, las bolsas que tengan un espesor mayor (entre 15 y 49) se deben  seguir cobrando. Además, también se deben cobrar aquellas de menos de 15 micras  que sean empleadas en otros usos diferentes a los señalados para las bolsas muy ligeras  establecidas por la normativa. Uso para alimentos a granel o por razones de higiene.  

Por otro lado, los establecimientos están obligados a informar de manera visible sobre el  cobro de las bolsas y a reflejarlo en el ticket de compra.  

Bolsas compostables: la alternativa 

Con la prohibición de las bolsas de plástico la industria del sector se ha enfrentado al reto  de fabricar bioplástico y convertirlo en bolsas de plástico biodegradables y que además  puedan ser compostables.  

En la fabricación de bolsas compostables los polímeros con los que se fabrican los  polietilenos de alta o baja densidad en las bolsas de plástico, se sustituyen por recursos  naturales. Estos puede ser, por ejemplo, fécula de patata o almidón de maíz. Estos  recursos de origen vegetal renovables permiten cambiar el origen de la materia prima del  plástico convirtiéndose en bioplástico sin tener que utilizar subproducto del petróleo.  

¿Cómo se determina si una bolsa es compostable?  

Hoy en día en España ya podemos encontrar una gran variedad de productores de bolsas  biodegradables y compostables que trabajan para reducir este impacto negativo sobre el  medioambiente. Sin embargo, ¿Cómo podemos saber si las bolsas son realmente  compostables?  

Existe una normativa europea que especifica los requisitos y procedimientos para  determinar la compostabilidad de las bolsas. Esta regulación tiene en cuenta lo  siguiente:  

  • El control de la composición. No deben contener materiales que sean perjudiciales para el medio ambiente y que no favorezcan la recuperación orgánica.  
  • Comprobación de su biodegrabilidad. En 6 meses las bolsas deben degradarse el  90%.
  • Tamaño de desintegración. Debe desintegrares en fragmentos inferiores a 2x2mm al  cabo de 4 meses.  
  • Residuo biológico. Su residuo tiene que ser apto para compost.

Cuando los envases poseen componentes que pueden no ser compostables, el embalaje  como tal no se considera compostable . Solo en el caso que se pueda separar fácilmente  con la mano antes de su eliminación y que una vez separados podrán ser considerados  como compostables. 

Hacia un futuro sin plástico  

Según los datos de la Unión Europea, si se acaba con los residuos que generan los 10  principales productos de usar y tirar (entre ello las bolsas de plástico) o se reduce su  uso, seremos capaces de eliminar hasta el 70% de la basura que se encuentra con más  frecuencia en las playas y los mares europeos.  

Solo con la entrada en vigor de las nuevas normativas sobre el uso de las bolsas de  plástico en España se logrará reducir considerablemente los residuos plásticos de un solo  uso y estaremos más cerca de un futuro libre de plástico.